Opinion
En Mérida, es hora de poner fin al Turismo Sexual!
Es una verdad que no hay más ciego que el que no quiere ver, y por mucho tiempo en Mérida, presumiendo como derecho el privilegio de vivir en una ciudad tan tranquila, muchos de nosotros no veíamos el veneno que estaba consumiendo a nuestra ciudad.
El Diario de Yucatán ha sacado a la luz lo que no queríamos ver en una serie de artículos. “En calles y entre paredes,” y “Con demanda y oferta,” ambos por Angel Noh Estrada; y “Un visitante peligroso,” Buscan chicas discretas,” y “Crisis social espantosa,” las tres escritas por Alejandro Acevedo Vales, los reporteros investigadores pintan un panorama de una industria de prostitución que debe de causar alarma entre todos los que vivimos en la Ciudad Blanca.
Pero, lo publicado en el Diario de Yucatán ha entrado al registro público.
Ahora es necesario llegar a más fondo, para dar luz y analizar precisamente como es que, por lo menos, una de estas redes del turismo sexual en Mérida fue desenmascarada y expuesta recientemente. Esta asombrosa historia empieza de una manera inocente.
En abril de 2010, Casa Catherwood, un centro cultural yucateco, ubicado en la Calle 59 por 72, en Santiago, para conmemorar el Día del Niño invita a Guillermo Alonso, director del Investigación y Educación Popular Autogestiva, A.C., conocida como IEPA y ubicado en la Calle 27 No. 199c por 18 y 20, Col. García Gineres, a presentar un discurso sobre la explotación de los niños y las niñas en nuestra comunidad. Uno de los objetivos del IEPA es lograr el fin de la prostitución infantil, la pornografía infantil y la trata de niños con fines sexuales.
Guillermo Alonso no sólo discute del alcance del turismo sexual en Mérida, sino también del fenómeno que se extiende desde Cancún a Valladolid, y de esas dos ciudades a Mérida. Habló de los autobuses que traía a los extranjeros a Mérida que son atraídos por la promesa de fácil relaciones sexuales aquí. También habló de la explotación sexual de los jóvenes (de ambos sexos) que se encuentran atrapados en un ciclo de la esclavitud sexual. Guillermo Alonso explica la lucha constante para erradicar el turismo sexual, dondequiera que ocurra en el mundo.
Pocas personas asisten, pero entre esas se encuentra Beryl Gorbman, una estadounidense que ha radicado en Mérida por casi un cuarto de siglo. Jubilada, la Sra. Gorbman vive en el Centro Histórico con su esposo y ama a México con gran pasión. Al concluir la plática, la Sra. Gorbman se pone a analizar todo lo que Guillermo Alonso ha dicho, y todo lo que ella sabe de la comunidad extranjera en nuestra ciudad. También comienza a recordar algunos acontecimientos que le han preocupado por mucho tiempo.
Por cuenta propia, ella decide investigar el asunto más profundamente. Meses pasan y, cuando concluye sus investigaciones, publica algunos artículos en su blog “Yucatán Yenta,” disponible en www.gorbman.com.
Estalla un escándalo en la comunidad extranjera. En pocas palabras: Beryl Gorbman desenmascara a una red de extranjeros que indudablemente están involucrados en el negocio del turismo sexual. Se trata de supuestas casas de huéspedes que se especializan, ni más y ni menos, en atraer a visitantes que buscan venir a Mérida para tener encuentros sexuales como parte de su visita turística.
En horas, los mensajes empiezan a llegar al blog de Beryl Gorbman: mientras algunos la felicitan por su valor y honestidad, otros la condenan por atreverse a escribir algo tan vergonzoso sobre la comunidad extranjera. Recibe insultos y amenazas. Algunos la apoyan, diciendo que es hora que se diga la verdad – y que no todos los extranjeros en Mérida son personas decentes. En fin, la comunidad extranjera se encuentra sacudida hasta sus cimientos.
En su investigación la Sra. Gorbman identifica dos sitios en Internet que promueven el turismo sexual en nuestra ciudad: www.gaylifeinmerida.com y www.villaazulmerida.com.
Uno de estos sitios, www.gaylifeinmerida.com, contaba con varios anuncios. Uno de los anuncios más impactantes fue para “Rent a Boy,” es decir, “Alquile un Joven,” que se comprometia a encontrar a un joven para satisfacer sus fantasías sexuales. En las fotografías erá claro que algunos de estos “muchachos” eran adolescentes muy jóvenes. Para cualquier padre, la existencia de este tipo de actividad en Mérida es una idea aterradora.
Sin embargo, el hablar la verdad resulta en un escándalo entre la comunidad extranjera. Horas después de estallar el escándalo ambos sitios desaparecen del Internet. Días después, empiezan a desaparecer toda huella de quien era responsable por estos sitios en el Internet.
Pero el asunto no termina ahí. Al contrario. Aunque quitan del Internet esos sitios, varias personas, preocupadas por el bienestar de la juventud en nuestra ciudad, han estado vigilando ambos sitios, de vez en cuando imprimiendo las diferente versiones de la promoción que los responsables difundían al mundo entero a través del Internet. Al mismo tiempo, investigaciones forénsicas comprueban la identidad de las personas que manejaban esos sitios, y quienes por tanto son responsables de crear el contenido que se difundía.
Sin embargo, el valor de la Sra. Gorbman al enfrentarse a su propia comunidad tiene que reconocerse. Ella, con sólo la verdad, acabó con la red principal que promovía el turismo sexual en nuestra ciudad. La Sociedad Mexicana tiene que estar agradecida a la Sra. Gorbman por el valor demostrado al denunciar ante su propia comunidad a los perversos que lucran del turismo sexual en nuestra ciudad. Cada padre yucateco le debe besar la mano a la Sra. Gorbman por lo que ha hecho para proteger a nuestros hijos e hijas.
¿Cómo funcionaba esta red?
El sitio www.gaylifeinmerida.com, es decir, la vida gay en Mérida, promovía la idea que es parte de la naturaleza de los mexicanos ser putas y putos bisexuales. Hablando de que la cultura indígena siempre ha tenido elementos homosexuales y bisexuales, presenta la idea que “the Mayan gene pool,” es decir, “la reserva genética de los mayas” se presta al bisexualismo. Estas son ideas absurdas y racistas sin base científica alguna. En otro lugar de ese sitio, se aconsejaba que por $80 pesos era posible “inspeccionar la mercancía”, es decir, a los bailarines en algunos centros nocturnos en las afueras de la ciudad. También se aconsejaba a visitantes que “la vida gay es un comodín a puertas cerradas en los patios y piscinas privadas de residencias locales”. Junto a esta declaración se encontraban dos enlaces sobre residencias que podían alquilarse con esos fines por día o por semana.
Pero lo más escandaloso era la recomendación que le daban al extranjero en busca de relaciones sexuales: que cuando un mexicano diga “No,” que no lo acepte exactamente como “No.”
Como padre, lo primero que uno le enseña a sus hijos es, “Tienes la obligación de respetar a todos, y todos tienen el deber de respetarte. Y cuando tu digas “No,” se tiene que respetar que “No” es “No.”
Ahora estos nefastos llegan a difundir al mundo entero a través del Internet que en México las cosas no son así. Y que cuando un mexicano dice “No,” se puede insistir, no hay que tomarlo en serio.
Un momento: envenenar la mente de perversos que llegan a nuestra ciudad en un plan de Turismo Sexual con algo semejante abre la puerta a que nuestros hijos e hijas sean víctimas de acoso sexual no solicitado y, pero aún, potenciales víctimas de una violación.
Pero así andaba la cosa: www.gaylifeinmerida.com se encargaba de promover a nuestra ciudad como una meca de Turismo Sexual donde cualquier perverso podía, bien aconsejado, encontrar lo que quisiera. Por otra parte, www.villaazulmerida.com, funcionaba como un local ideal para ese tipo de turismo, con todo tipo de servicios disponibles. De acuerdo con ese sitio, durante la temporada baja, costaba $1,260 USD alquilar la casona por una semana, y durante la temporada alta, el costo era de $1,600 USD por semana.
¿Ahora bien, quiénes eran estas personas responsables por estos sitios web? ¿Cómo se manejaba este negocio?
El dueño de www.gaylifeinmerida.com y www.villaazulmerida.com es John Truax, un estadounidense que visita nuestro país con visa turística. La dirección donde se recibían los pagos por rentar Villa Azul era 1409 Michigan Street, Houston, Texas 77006. De acuerdo con el registro de propiedades, Villa Azul, ubicada en la Calle 74-A #496 x 57 y 59-A, es propiedad de José Solis. Ambos sitios dicen “Copyright 2009 – Website by Electec, S.A. de C.V.,” es decir, Derechos Reservados 2009 – Sitios por Electec, S.A. de C.V. Esta empresa es propiedad de Ellen Fields y James Fields.
Es decir, Ellen Fields y James Fields diseñan los sitios y los promueven por el Internet. José Solis presta su casona para alquilar a personas que viajen en un plan de Turismo Sexual. John Truax recibe el dinero en los EEUU.
Pero aquí no termina el asunto. Al contrario. Resulta que uno de las empresas que patrocina a www.gaylifeinmerida.com es Mexico International Realty, una empresa de bienes raíces que pertenece a Mitch Keenan. ¿Quién diseña este sitio? Por supuesto que son Ellen Fields y James Fields de Eclectec, S.A. de C.V. Y este mundo es muy chico: Resulta que www.gaylifeinmerida.com recomienda la biblioteca inglesa de Mérida como un buen lugar para conocer gente. (En inglés, dicen: “The Merida English Library is a great place to meet people.”) Se refieren a que cada lunes en las noches a biblioteca tiene su programa semanal “Conversaciones con amigos,” donde extranjeros que supuestamente están aprendiendo español van a practicar allí. Jóvenes yucatecos supuestamente van a practicar su inglés. Pero hasta un ciego sabe lo que ambos grupos van a buscar. Ahora bien, ¿quién es el presidente de la junta directiva de la biblioteca inglesa? Es el mismo Mitch Keenan, el que se ha divertido en la piscina de la famosa Villa Azul. ¿Quién son los responsables por el sitio web de la biblioteca inglesa? ¿Quiénes van a ser, sino Ellen Fields y James Fields?
Cuando la Sra. Gorbman forma el escándalo, John Truax y José Solís regresan a Houston. Y de inmediato, José Solís pone a la venta la famosa Villa Azul. Efectivamente, en un video en YouTube es Mitch Keenan que muestra la propiedad: http://www.youtube.com/watch?v=wVI5hikUXgs. Esto no sorprende, pero lo que sí es significativo es ver como, sin darse cuenta, Mitch Keenan dice que él ha sido invitado a las fiestas en esta casa, incluso que él ha disfrutado de bañarse en la piscina.
Hay otros puntos interesantes. ¿Cuáles? Bueno, por ejemplo, si esa dirección en Houston les suena, hay razón de sobra. Es la misma dirección de “Brazos Abiertos, Inc.,” la organización que se encarga de traer jóvenes de Texas a Mérida para su programa llamado TEAMM! Conforme con declaraciones fiscales del año 2007, esa era la oficina oficial de dicha organización en Houston. Y no debe de sorprender: John Truax y José Solís son vice presidentes de dicha organización. Y el acto de traer jóvenes del extranjero es similar a lo que ocurrió en los años 80, cuando la casona ubicada en el cruce de las avenidas Itzáes y Colón era un centro dedicado a la prostitución de mujeres traídas de EEUU, Cuba, Costa Rica, Honduras y Colombia. Turismo sexual y tráfico humano.
Hasta ahora, estos seres se han sentido todopoderosos. Ellen Fields y James Fields, socios de los abogados del bufete Puertos y Pinos, se sienten intocables. José Solís y John Truax, sin embargo, cuentan con algo diferente: según los vecinos, cuando se organizan “fiestas” en Villa Azul algunos automóviles de varias dependencias de los gobiernos del Ayuntamiento y del Estado, como de algunas dependencias federales, se estacionan en la Calle 74-A. (Algunos vecinos han tomado fotos de estos vehículos, con las placas, para documentar el movimiento. Lo interesante, claro, es que al tomar una foto digital, se crea un record de la fecha y la hora exacta.) Es decir, Solís y Truax saben los secretos sexuales de oficiales, y esto les da la confianza de que están protegidos.
Aún hay más, como los correos electrónicos entre John Truax y los huéspedes de Villa Azul – pero con esto es suficiente por ahora. ¿Quiere adivinar como se llamaba a sí mismo el John Truax en sus correos? “John the Match Maker,” que quiere decir, “John el Alcahueta.” Con eso, se dice todo – y hasta un ciego puede ver claramente de que se trata este sucio negocio de Turismo Sexual de estos extranjeros nefastos.
En el nombre de lo más sagrado – la juventud de México que son el futuro de la patria – suplico a las autoridades corresponsales que de una vez pongan fin a esta red de turismo sexual impuesto en nuestra noble ciudad por estos extranjeros nefastos. No hay ninguna razón por la cual se debe de permitir que John Truax regrese al país, y no hay ninguna razón por la cual no se deban cancelar las visas de Ellen Fields y James Fields con vistas a una deportación de inmediato por asociación con conductas inmorales. José Solís y Mitch Keenan son ciudadanos mexicanos, pero los otros son extranjeros – que abandonen para siempre nuestro querido México.
Lic. Luis Varela Salazar
Mérida, Yucatán
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